El funcionario municipal de El Tabo se prepara para disputar la Media Maratón de Viña del Mar con un desafío internacional: superar el actual récord mundial de la categoría para personas con esclerosis múltiple.
Este domingo 4 de octubre, los 21 kilómetros de la Media Maratón de Viña del Mar tendrán un significado especial para José García Rozas, funcionario de la Municipalidad de El Tabo, profesor de Educación Física y atleta desde los 13 años.
A sus 34 años, José llega a esta competencia con una meta que va mucho más allá de cruzar la línea de llegada: buscar superar el actual récord mundial masculino de media maratón para atletas con esclerosis múltiple, registrado por el británico Chris White en 1 hora, 30 minutos y 46 segundos.
Pero detrás de este desafío hay una historia de perseverancia, adaptación y amor por el deporte.
“El atletismo siempre ha sido mi camino para enfrentar las dificultades”
José comenzó a practicar atletismo a los 13 años en el Club Círculo Atlético San Antonio. Desde entonces, el deporte se transformó en una parte fundamental de su vida.
Durante su etapa universitaria continuó compitiendo y también se desempeñó como profesor de atletismo. Desde 2018 trabaja en la Municipalidad de El Tabo, donde actualmente forma parte del Centro de Discapacidad e Inclusión de la Dirección de Desarrollo Comunitario.
En 2016, cuando tenía 24 años, recibió el diagnóstico de esclerosis múltiple. Desde entonces ha debido enfrentar distintos desafíos relacionados con su condición y tratamiento, pero encontró nuevamente en el deporte una herramienta para seguir avanzando.
“Cada vez que he tenido algún problema de salud o alguna dificultad, el atletismo ha sido mi camino para enfrentarla. Me ha ayudado a mantenerme activo y a demostrarme que puedo seguir avanzando, aunque las circunstancias cambien”, cuenta José.
Un desafío que nació de la adversidad
Durante el último año, algunas complicaciones relacionadas con su tratamiento lo llevaron a replantearse su relación con el deporte.
Fue entonces cuando decidió transformar esa dificultad en un nuevo desafío: prepararse para intentar conseguir el récord mundial de la categoría.
“Decidí que mi tratamiento también iba a ser el deporte, el movimiento y el desafío de volver a exigirme. Así nació la idea de intentar conseguir el Récord Guinness”, explica.
Para José, la meta no se trata solamente de una marca en el cronómetro. También busca visibilizar la esclerosis múltiple y demostrar que un diagnóstico no tiene por qué poner límites a los sueños y proyectos personales.
Una motivación que también nace en casa
José es padre de una niña de cuatro años, quien se ha convertido en una de sus principales motivaciones.
“Quiero que ella vea que cuando uno enfrenta una dificultad, no necesariamente tiene que detenerse. A veces hay que buscar otra manera, adaptarse y seguir avanzando”, señala.
Su historia también busca inspirar a otras personas que enfrentan dificultades, tengan o no una condición de salud.
“Quizás no siempre podemos controlar lo que nos pasa, pero sí podemos decidir cómo enfrentarlo. En mi caso, siempre ha sido corriendo”, afirma.
Este domingo, José volverá a ponerse en la línea de partida. Serán 21 kilómetros de esfuerzo, disciplina y perseverancia, pero también una oportunidad para llevar un mensaje que trasciende el deporte.
Porque para José, correr no significa solamente avanzar hacia una meta. Significa demostrar, kilómetro a kilómetro, que un diagnóstico no tiene por qué definir nuestros límites.
